BLOG EN CONTACTO

Ansiedad y migración: cuando vivir lejos de tu país pesa en las emociones

Migrar puede ser un sueño, una necesidad o las dos cosas a la vez. Y, aunque la decisión fuera deseada, es habitual que aparezca la ansiedad: nostalgia, soledad, la sensación de no pertenecer a ningún sitio. Este malestar no es debilidad ni ingratitud. La migración es una experiencia intensa que remueve vínculos, identidad y seguridad.

No estás sola en esta experiencia. Según los datos provisionales del INE, a 1 de enero de 2026 vivían en España más de 10 millones de personas nacidas en el extranjero, alrededor de una de cada cinco. Aun así, la vivencia emocional de migrar sigue siendo un tema del que se habla poco.

Por qué la migración puede intensificar la ansiedad

Cambiar de país significa, al mismo tiempo, perder referencias y tener que adaptarte a muchas cosas nuevas. La Organización Mundial de la Salud, en su informe mundial sobre la salud de las personas refugiadas y migrantes de 2022, señala factores como la falta de apoyo familiar y social y la discriminación entre los estresores que pueden afectar a la salud mental en este proceso.

En el día a día, puede aparecer como:

  • Soledad, incluso rodeada de gente
  • Sensación de no pertenecer, ni al nuevo país ni ya del todo al tuyo
  • Cansancio de adaptarte siempre: al idioma, a los códigos sociales, a los trámites y papeles
  • Culpa por estar lejos de la familia o por no estar “aprovechando” la experiencia
  • Presión por que salga bien, como si volver o pasarlo mal fuera un fracaso

Cuando la migración se encuentra con historias antiguas

La migración no ocurre en el vacío. Puede reactivar experiencias anteriores de separación, de no sentirte vista o de tener que poder con todo sola. Quien ya tenía miedo al rechazo, por ejemplo, puede sentirlo con más fuerza en un lugar donde todavía no ha construido vínculos.

Además, lo que vivimos no depende solo de la historia individual. El género, la raza, la clase social y la propia condición de migrante atraviesan la forma en que nos reciben y las oportunidades que encontramos. Tener en cuenta estos aspectos ayuda a no convertir en culpa personal un malestar que también tiene raíces sociales.

La importancia de sentirte comprendida

Hablar de lo que se siente ya es difícil. Hacerlo con alguien que no entiende de dónde vienes, o en un idioma en el que no te sientes del todo cómoda, puede hacer que algo se pierda. Por eso, poder elegir el idioma de la terapia y contar con una mirada que tenga en cuenta la migración marca la diferencia.

Cómo puede ayudarte la terapia

Un proceso terapéutico puede ser un espacio para elaborar las pérdidas y las ganancias de migrar, reconocer patrones que se han intensificado con el cambio y construir recursos para vivir con más seguridad en el lugar donde estás ahora.

Nathalia trabaja con una mirada que considera la migración y los demás atravesamientos que forman parte de tu experiencia. Las sesiones pueden ser en español o en portugués, en consulta en Barcelona u online.

Con alguien que tiene en cuenta la migración y todo lo que remueve como parte del proceso. Sesiones en español o en portugués, en el Eixample de Barcelona u online.

Un espacio para hablar de tu historia sin tener que traducirte

TERAPIA PARA PERSONAS MIGRANTES